El nuevo APGAR (el Apgar de la vivienda)

cuartel general

 

 

 

Por    Eduardo Villegas

Se le denomina Apgar a la puntuación que los médicos encargados del manejo de recién nacidos le otorgan a los bebés justo al momento de su nacimiento.  El Apgar mide cinco puntos fundamentales: 1) Respiración/llanto, 2) Irritabilidad refleja, 3) Pulso/ritmo cardíaco, 4) Coloración de la piel en cuerpo y extremidades y 5) Tono muscular. Estos son los cinco puntos con los que los médicos pediatras y neonatólogos miden el estado de salud de los recién nacidos en dos momentos consecutivos: el primero justo al momento de nacer y el segundo al haber transcurrido los primeros 5 minutos de vida.  El nombre de la puntuación corresponde al apellido de la médico neonatóloga y anestesista estadounidense que ideó este test: Virginia Apgar (New Jersey 1909- Nueva York 1974).

Se trata de conocer en qué condición nacen los niños y si por alguna razón se les encuentra bajos en su Apgar el médico puede tener injerencia en el destino del pequeño y tomar las medidas o hacer las maniobras pertinentes a fin de optimizar su condición de salud y elevar su calificación en el minuto 5.

Yo desconocía la existencia de dicha medida y su relevancia y utilidad en la vida de un individuo. Supe de ella a raíz de mi entrada al Centro de Investigación Materno Infantil del Grupo de Estudios al Nacimiento (CimiGen) en el año 1987, en donde por invitación del Dr. Carlos Vargas (Q.D.E.P.), formé parte del equipo multidisciplinario de investigadores que buscábamos reducir los riesgos que incidían en una elevada tasa de defectos al nacimiento en la zonas sub urbanas de la Ciudad de México: me refiero a defectos como bajo peso al nacer, sufrimiento fetal agudo, labio leporino y paladar hendido, entre otros.

En el CimiGen partíamos de la hipótesis de que en la medida que se redujeran los factores de riesgo tanto en el entorno del neonato como en el manejo del parto, se disminuirían también, en la misma proporción, la incidencia de los defectos al nacimiento. Es por ello que se tomaron dos medidas fundamentales:

2 el nuevo apgarLa primera de ellas fue tratar de erradicar los nacimientos en domicilio y disminuir así el protagonismo de las denominadas parteras empíricas en dichas zonas sub urbanas. Sin embargo, la población opuso resistencia y lejos de acudir al CimiGen a atender sus partos, optó por aferrarse aún más a la figura de la partera empírica dado que formaba parte de sus usos y costumbres. Meses después logramos afrontar esa problemática con una estrategia que consistía en atender partos a domicilio pero asistidos por enfermeras obstétricas tituladas en sustitución de la partera empírica: de esa manera, no nos oponíamos a los usos y costumbres sociales, pero garantizábamos condiciones más salubres, asépticas y un manejo integral del parto (incluyendo la triada madre-bebé-familiares cercanos), y sin despojar de sus fuertes cargas afectivas y simbólicas a tan maravilloso y trascendental suceso familiar y comunitario.

La segunda consistió en implementar, por iniciativa del Dr. Carlos Vargas, un índice denominado Apgar de la Vivienda y que, al igual que el Apgar del nacimiento, buscaba poder medir en qué condiciones se encontraba el entorno ambiental bajo el cual habría de nacer el nuevo bebé.  En un principio, como investigador social, me opuse a contar con una escala numérica que calificara la vivienda (alegando que la problemática de la vivienda y la convivencia familiar en dicho entorno era un fenómeno multifactorial que debía analizarse tanto con datos duros como con la observación del entorno y otras variables cualitativas que tenían que ver con el tamaño del núcleo familiar y su densidad en metros cuadrados, la apropiación de los diversos espacios físicos de la vivienda, y la cantidad y variedad de áreas o ambientes con que contaba (dormitorios, sala de estar, comedor o antecomedor, etc.).

El resultado final del Apgar de la Vivienda fue un indicador cualitativo y cuantitativo que asignaba un determinado puntaje al hogar considerando: 1) el total de espacios físicos con que contaba el hogar, 2) la presencia de un especio aislado y ventilado destinado para cocinar, 3) un espacio privado y con drenaje para el escusado o WC, o cuando menos una letrina alejada de la vivienda y lo suficientemente profunda para una adecuada absorción de los desechos (el puntaje variaba, obviamente, entre escusado y letrina), 4) la presencia de cuando menos un dormitorio separado del resto de los ambientes públicos o colectivos (especialmente del baño y/o cocina) y finalmente 5) un piso firme con cemento o algún otro acabado.

En los archivos de información y estadística que preparaba el CimiGen cada bimestre se podía observar claramente la enorme correlación entre un alto puntaje del Apgar de la Vivienda no sólo con el Apgar del bebé durante el primer minuto de vida, sino también con la importante reducción de riesgos en cuanto a defectos al nacimiento que se fue presentando en la zona de influencia del CimiGen.

Años después, y a partir de la constitución de la AMAI en 1992 (Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercados y Opinión Pública), se constituyó el comité de Niveles Socioeconómicos presidido por el talentoso Dr. Heriberto López, que comenzó a hacer esfuerzos para contar con un índice confiable que pudiera determinar rápida y fácilmente el nivel socioeconómico de las personas.  Dicho índice, que hoy está compuesto por ocho variables (de ahí que se le conozca como la regla 8×7 de la AMAI), contempla entre otros aspectos, la cantidad de espacios o ambientes en la vivienda (además del baño y la cocina), así como las características del piso en el hogar y sus acabados.

3 el nuevo apgarQuiero terminar este artículo felicitando a todos los ciudadanos que habitan el estado de Querétaro pues a principios del año 2013 San Joaquín logró constituirse oficialmente en el primer municipio de toda la República Mexicana en contar con 100% de cobertura en todos los servicios (agua, luz, electricidad y piso firme), se dice fácil y rápido, pero es un gran logro que involucra a todos los queretanos.  Ojalá en poco tiempo las estadísticas de Salud y de Población y Vivienda den cuenta de que los índices de defectos al nacimiento disminuyen en la medida en que aumenta la calidad de vida en el municipio… Mientras eso sucede, convoco a todos los lectores de este espacio a que juntos celebremos y felicitemos a Querétaro y a su bebé San Joaquín por haber obtenido un Apgar tan alto en su primer y su quinto minutos de vida… ¡Las estadísticas de encargarán de darnos cuenta de cómo irá siendo su crecimiento y desarrollo posterior!

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